Por: Tatiana Parra
El inicio
Con mucho entusiasmo recibí la admisión al taller de crítica feminista de cine El ejercicio de la mirada II. Nunca he escrito una crítica de cine. Me cuesta la escritura, sobre todo después de recluirme por un año a escribir mi monografía para optar al título de politóloga -2013-, qué días de tedio. Al feminismo me acerqué gracias al cine, pues antes de escuchar a Juliana Zuluaga en La mirada que arde, taller sobre cine y feminismo, pensaba que la lucha feminista era un ismo más. Escuchaba punk y me gustaba más el anarquismo que el feminismo. Lucha necia, todos contra todos -menos contra el patriarcado-.
En la mirada que arde nos aproximamos a la revisión, a través de diferentes cineastas, de los aspectos que atraviesan a los cuerpos feminizados. Uno de esos aspectos, La sexualidad: la prostitución, disidencias sexuales, cosificación y violación nos llevó al estudio de El mundo de la mujer de María Luisa Bemberg (1972). Corría junio de 2022 y yo veía por primera vez una película de Bemberg. Hace 21 meses que conozco a María Luisa; tiempo suficiente para olvidarla. Olvidé su nombre, también sus imágenes y sonidos. Olvidé a la cineasta que hizo pensar a Lucrecia Martel y a muchas otras realizadoras que el cine sí es para mujeres. El ejercicio de la mirada II me pone de nuevo frente a María Luisa Bemberg y frente a los libros de historia del cine que he estudiado y que apenas la mencionan –Yo, la peor de todas (1990)- entre los realizadores significativos del reciente cine argentino.
Por alguna razón, que intuyo y no escribo aquí, no conozco la filmografía de la directora. He sido una entusiasta espectadora irregular y desde 2016 cineclubista. Ocho años de vivir viendo películas y María Luisa solo aparece así, cuando otras mujeres la invocan.
El nuevo cine latinoamericano, el cine revolucionario latinoamericano, el cine de liberación, el tercer cine, el cinema novo, el cine imperfecto: Julio García Espinosa, Glauber Rocha, Fernando Solanas, Octavio Getino, Fernando Birri -el padre del nuevo cine latinoamericano-. Los pioneros de los nuevos cines. Marta Rodríguez, Sara Gómez ¿Pioneras? El acento masculino en la historización de los nuevos cines latinoamericanos elude el lugar de las mujeres y por esa vía se hicieron nimios los aportes y trayectoria de muchas cineastas. Y aunque María Luisa Bemberg no tenga lugar en la categoría de nuevos cines latinoamericanos, como antecedente es absolutamente revelador.
Cuando se busca información sobre María Luisa Bemberg es común encontrarse con descripciones así: ‘se interesó por explorar el rol de la mujer en la sociedad’, ‘siempre comprometida con el universo de la mujer’. Se evita denominarla como feminista y activa militante. Todavía hoy incomoda la palabra feminista, se considera más apropiado decir mujeres que leen mujeres a club de lecturas feministas. Porque hay que evitar ser discu(r)sivas, hay que suavizar el tono, porque lo deseable es la neutralidad política. Cuando veo El mundo de la mujer entiendo el cine como un hecho político, como arma de lucha ‘capaz de disparar a 24 fotogramas por segundo’. Veo a una mujer que filma políticamente: planos que no se yuxtaponen, sino que colisionan para despertar la consciencia. La fragmentación del femimundo: combinar, ordenar, chocar imágenes y sonidos para subvertir el mito de una “feminidad” perenne y natural. Una película manifiesto que libra una batalla contra las normas, las reglas y los códigos de comportamiento que se nos han impuesto, contra el moldeamiento de nuestros cuerpos y la cosificación sexual.
El mundo de la mujer-Femimundo 72 Exposición ‘La mujer y su mundo’. Sociedad rural de Palermo
‘Campeonato internacional del peinado’
La escena inicia con un primer plano de una mano que tiene tres clips pico de pato metalizados listos para empezar la competencia. Peines, fijadores para pelo, peluqueras, peluqueros a todo galope al ritmo de la Obertura de Guillermo Tell. Pestañas perfectamente maquilladas con rímeles de fórmulas que mantienen el rizado hasta por treinta y seis horas y alcanzan longitudes de 4 milímetros. Pieles impecablemente hechas: hidratadas, luminosas con acabado mate sin poros ni líneas expresión. Melenas magníficamente moldeadas, estilizadas ondas, volumen, altura. 29 segundos, 18 planos de puro glamour plausible.
La elocuencia y vehemencia cinematográfica de Bemberg es potentísima. La construcción del tiempo: 1972, Palermo, no importa mucho si es de día o de noche. Es el tiempo de la moda y la elegancia, la belleza, la cosmética, los artículos del hogar. Entre stands, pasarelas, maniquíes, pelucas, pestañas postizas, máquinas de coser, sartenes, libros de recetas, estufas, neveras, aspiradoras, lavadoras, joyas, carteras, perfumes, maquillaje, máquinas moldeadoras de busto, vaporizadores y depiladores faciales, planchas termoeléctricas antiarrugas, cera matic el tiempo es otro: el sinsentido, el absurdo del mercado. Nuestra vida alienada a través de nuestros ojos. Si nuestros ojos fueran cámaras podríamos capturar 65 imágenes por segundo. Una hora tiene 3,600 segundos, 8 horas en el Femimundo supondría 1,872,000 imágenes del espectáculo de un ‘mundo de la mujer’, de un prototipo de feminidad que es un mamarracho.
El montaje/ritmo y el uso de la música son absolutamente significativos y están estrechamente relacionados. Vemos y escuchamos una especie de sincronización de las imágenes con el ritmo musical, un movimiento simultáneo imagen-sonido; en varias escenas la duración de los planos está definida por el ritmo de la música. Las imágenes significando si –y sólo si– junto al sonido, a las letras de las canciones, a las palabras del locutor y a la voz en off de la narradora de Cenicienta. Estas decisiones narrativas de Bemberg me hacen pensar en Eisenstein y en el montaje como la gran operación de sentido en el cine.
El tejido de materiales diversos. El uso del cuento de hadas, la fantasía, la magia, los cuentos infantiles como dispositivos ideológicos que operan en las infancias y que se trasladan, implantan y reproducen casi que al infinito en la cotidianidad. Soñar es desear. A Dream is a Wish Your Heart Makes. La cenicienta y el príncipe se casan y son felices para siempre, para siempre, para siempre. Las canciones populares, que se escuchan en todas partes, todos los días operando como ‘polinizadores del pensamiento’ definiendo y profundizando los roles de género. El libro azul de “Para ti”…, álbumes, guías inofensivas sobre cómo ser la mujer perfecta. Imágenes de la exposición “La mujer y su mundo”. Todo combinado, ordenado, colisionando para hacer un manifiesto feminista de 15 minutos, 53 segundos.
En el desarrollo capitalista, la mujer ha sufrido un doble proceso de mecanización. Además de estar sometida a la disciplina del trabajo, tanto remunerado como no remunerado, en las plantaciones, las fábricas y los hogares, sea expropiado a la mujer de su cuerpo y se la convertido en un objeto sexual y una máquina de procreación. (Federici,2022, 23)
Las ferias del femimundo como, uno de tantos, mecanismos de implantación de una construcción normativa, de un modelo de mujer, ‘la condición de mujer’:
La mujer que al amor no se asoma
No merece llamarse mujer
Es cual flor que no esparce su aroma
Como un leño que no sabe arder
La pasión es un mágico idioma
Que con besos se debe aprender
Puesto que una mujer que no sabe querer
No merece llamarse mujer
Una mujer debe ser
Soñadora, coqueta y ardiente
Debe darse al amor
Con frenético ardor
Para ser una mujer
Una mujer. Gregorio Barrios
Son uno, dos, tres, cuatro, cinco días, demasiados mi amor, más de tu ausencia
se hace tan largo el tiempo de no verte
y tanto me hace falta tu presencia
y tanto me hacen falta tus palabras susurradas apenas en mi oído.
Las palabras que inventa tu ternura, las pequeñas palabras sin sentido
y tanto me hace falta tu mirada recorriéndome toda.
Tu mirada, esa manera tuya de mirarme que me hace
sentir -no, no; no te burles- hermosa, querida, deseada
y tanto me hace falta ver de nuevo tu cabeza en mi almohada
Son una, dos, tres, cuatro, cinco noches, demasiadas, amor, para estar lejos
para desearte, tenerte y no tenerte
para encontrar mi cara triste mirándose al espejo
triste porque estoy sola con tu ausencia, triste porque estas lejos
Yo sé que si te vas es porque es necesario. Yo sé, hay mil razones…
La directora no deja nunca el tono irónico en su película. En los minutos finales lo exacerba al ritmo de un ruido estridente, de la repetición para aumentar la intensidad de su diatriba, para cerciorarse de no hacer la más mínima concesión.
Medellín, 2024